S.O.S enfermería-¿Quien cuida al que cuida?

Enfermeros

Por: Lic. Eduardo Arellano
Docente universitario
Dirigente del Foro Popular de Salud

Enfermería en tiempos de pandemia

De cada 100 casos confirmados de COVID-19 en la Argentina, 14 corresponden al personal de salud que atiende la pandemia. Es la tasa más alta del mundo de personal de salud infectado, superando a Italia y España.
El Covid-19 se cobró la primera víctima en el campo sanitario: Silvio Cufré, de 47 años, enfermero; quien estaba internado en el Hospital Regional Cuenca Alta de Cañuelas y vivía en Alejandro Korn, provincia de Buenos Aires.
Silvio trabajaba en el Instituto Médico Brandsen, la sospecha es que la clínica ocultó pacientes que padecían Coronavirus. Su familia dice que murió sin saber que estaba infectado con la enfermedad.
Este 18 de abril, la Federación Argentina de Enfermería (FAE) emitió un comunicado en las redes sociales haciendo referencia a 2 fallecimientos más de trabajadores enfermeros. Ellos son: Luis Almaraz de 49 años, vecino de Monte Grande y trabajador enfermero en el Hospital de Alta Complejidad El Cruce de Florencio Varela, SAME Lanús y en el Hospital Gandulfo, perdió la vida el 12 de abril en la Clínica del Niño de Quilmes, internado por presentar síntomas de coronavirus. Y Bernardo Tato Muñiz de 40 años y trabajaba como enfermero en la cárcel de Choele Choel, en la provincia de Rio Negro. Falleció el lunes 13 de abril en el Sanatorio Juan XXIII de la ciudad de General Roca.
Silvio, Luis y Tato murieron por las malas condiciones laborales, dejan esposas, hijos, familia y amigos sin respuestas.

Lamentablemente la Dirección Nacional de Enfermería y el Consejo Provincial de Enfermería de la provincia de Buenos Aires todavía no se expresaron, ni hicieron declaraciones públicas, al respecto.

Las enfermeras y enfermeros tienen angustia y miedo, sienten que no están protegidos y que tampoco tienen acceso a las pruebas para conocer si se han infectado, aunque no presenten síntomas.
Viven con intensa preocupación la evolución de la infección por COVID-19. Sobre todo ante las inquietantes noticias y testimonios que reflejan que muchos de los profesionales que se enfrentan a la epidemia, tienen que ejercer su trabajo -como primer eslabón de la cadena sanitaria- sin contar con los equipos de protección y medios necesarios para garantizar plenamente su seguridad y la de la población a la que atienden.
Por otra parte, enfermeras y enfermeros refieren que “no son informados de manera pertinente en tiempo y forma, sobre las instrucciones contempladas en los protocolos acordados de actuación”.

Cientos de testimonios de trabajadores coinciden en que las cosas se están haciendo mal. Por eso nos enfermamos. Triage mal hechos o efectores que aún están trabajando sin triage, hacinamiento en los lugares de trabajo, jornadas de trabajo extensas, falta de descanso, salarios por debajo de la línea de pobreza, varios trabajos, corriendo de uno a otro y el virus saltando de institución en institución, desorganización, falta de directivas claras, directivas que se contradicen entre niveles. No llegan los EPP a los hospitales, algunos lo compran de su bolsillo o se reciben de alguna donación. Falta alcohol líquido, alcohol en gel, toallas de papel. Los barbijos con los que contamos son precarios, las máscaras son donadas, el ambo, el guardapolvo lo compra cada uno. y lo llevamos para lavar en nuestros hogares.

Todo esto no es nuevo. No es culpa de este gobierno. Que tiene un gran Presidente. Y tomó las decisiones acertadas en cuanto al Aislamiento Social y Obligatorio. Es la precariedad del sistema. Es el deterioro sistemático que sufrió el sistema de salud a lo largo de sucesivos gobiernos neoliberales en los ’90. Sumados a la destrucción del sistema sanitario durante la gestión macrista. Recordemos solamente la degradación del Ministerio de Salud en secretaria.
Estamos a tiempo de rectificar y que el saldo no sea tan desfavorable en costo de salud y vidas de los trabajadores; como las de Silvio, Luis y Tato.
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¿Hacia dónde vamos?

Entre las medidas para enfrentar la pandemia hay algunas que al menos son discutibles. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires convocó a jubilados y estudiantes de enfermería para sumarse a los equipos de salud. Estamos hablando de personas que integran los llamados “grupos de riesgo” y de jóvenes sin experiencia hospitalaria. Según el Ministerio de Salud de Nación, los profesionales de la salud hoy conforman un 14% del total de infectados; es probable que esa cifra aumente si las actividades asistenciales las realizan personas mayores de 65 años y jóvenes sin experiencia.

La medida de convocar a estudiantes de enfermería debe ser el último recurso en situación extrema y siempre con carácter voluntario. Garantizando en todo momento su propia seguridad y la de los pacientes. Llegado el caso los estudiantes podrán ocupar puestos en los que no tengan que mantener contacto con pacientes con Covid-19, dando apoyo a profesionales enfermeros en unidades donde se preste asistencia a pacientes que no impliquen este tipo de riesgo para la salud.

Esta crisis debe ser una llamada de atención para que desde el Estado se realice la inversión necesaria en materia de preparación ante catástrofes y analicen la vulnerabilidad de nuestras cadenas de suministro. Maximizar su apoyo a las enfermeras y demás profesionales de la salud que integran la primera línea de atención.
Fortalecer la Atención Primaria para prevenir la propagación de nuevas enfermedades, asesorando y educando a nuestras comunidades.
Más allá de la inclusión en las carreras profesionales de todas las jurisdicciones del país, deberemos pensar en un plan para jerarquizar la profesión de enfermería. Deberemos pensar en las condiciones de trabajo, en la necesidad de aumento de la dotación de enfermeros, y del ejercicio de nuevos roles profesionales.

Proponemos poner en marcha, de forma inmediata, la Red de enfermeras centinelas en todo el país, para comunicar puntualmente todas las deficiencias e irregularidades que detecten en el Sistema de Salud. El objetivo es conocer la situación, tanto epidemiológica como preventiva, en la que están desarrollando el trabajo día a día nuestros profesionales, que sirva de complemento a las acciones del Gobierno.

También solicitamos y consideramos imprescindible la adopción de medidas que otorguen una especial protección a las enfermeras y otras profesionales sanitarias que se encuentran en estado de gestación o en periodo de lactancia.

Debe garantizarse el transporte del personal de salud a sus lugares de trabajo, medidas urgentes de testeo masivo en los ámbitos laborales, provisión de elementos de protección personal y acciones coordinadas para la fiscalización sanitaria del sector privado, así como la incorporación de los trabajadores de la enfermería en los comités de crisis. Siendo un recurso humano tan importante y capacitado es curioso pensar cómo los profesionales de la enfermería, no estamos en consideración a la hora de tomar decisiones en materia de salud.

En la primera fila de la lucha contra el COVID-19

Los enfermeros y enfermeras somos un recurso humano esencial. que podemos desarrollar una función crucial en el avance de la APS, para reducir desigualdades y mejorar el acceso a la salud de los sectores más vulnerables.

El compromiso, entrega y responsabilidad de las enfermeras y enfermeros de nuestro país está fuera de toda duda en esta crisis sanitaria.
Esto es de vital importancia para el futuro del sistema de Salud, y para la salud de todos los argentinos.

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