¿Qué elegimos? Ser los más ricos del cementerio o ser pobres con vida

Por: Alejandro Cascante


Yo cuando daba instrucción y tomaba exámenes, siempre les decía a los futuros pilotos que “es preferible impactar contra algo durante un aterrizaje de emergencia, manteniendo la velocidad de sustentación a que por el contrario, por intentar llegar a algún lugar más propicio para el toque, el avión entre en pérdida y se descuelgue desde 30 metros o más metros de altura“. La diferencia entre impactar con un ala contra un árbol o una casa a caer descontrolado desde 50 metros de altura está en que en la primera tengo posibilidades de zafar y en la segunda la muerte es inevitable y casi segura.

Hoy estoy recibiendo cientos de mensajes por WhatSaap, algunos graciosos y otros dramáticos, vinculados con la pandemia del Coronavirus y con la realidad que nos toca vivir.
Aunque no lo crean, la asocio con mis consejos “cuando tiraba emergencias“.

Algunos defienden el aislamiento y otros solo hablan de la situación económica que vamos a atravesar.
A la primera, el “Quedate En Casa”, la asocio con un impacto en mi ala pero saldré vivo y voy a tener posibilidades de recuperarme luego de esa mala experiencia.


A la segunda, la de terminar con el aislamiento y priorizar lo económico, la asocio con la segunda, la asocio con la entrada en pérdida y la segura muerte.


Cuando transmitía esto a mis alumnos o a mis inspeccionados siempre les decía que “uno tiene que tratar de bajarse del avión puteando porque eso significa que estoy vivo“.
Hoy hay que elegir ante esta emergencia.
O uno es el más rico del cementerio o es un pobre y con vida y con posibilidades de recuperarse“.

Alejandro Cascante – Periodista, Piloto e instructor de vuelo.

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