Crisis de sistema, crisis generacional

Crisis significa cambio, y en estos tiempos de pandemia en los que nos encontramos absolutamente todos, muchos somos los desorientados, muchos son los que se esperanzan, en que la vida cotidiana se retrotraiga a los primeros días de Enero, aunque reconozcamos que la mayoría de las situaciones, estructuras o espectativas, hacían agua. Hoy nos da por pensar, de cuan bien estábamos cuando estábamos mal…

Paralelo a ello hay otro grupo de personas que hasta ayer, vivían realidades en una estructura social con escalafones, reconocimiento y espacios de poder, para los cuales se habían preparado y por lo que lucharon toda su vida, pero en esencia y estaría a la vista, una realidad terminal. Me refiero a los profesionales, puntales “sine qua non”, toda estructura social no hubiera podido ser, pero que luego de una crisis tan enorme parte de ellos conformarán otra “generación perdida“.

Y en tercer lugar, encontramos al grupo más joven y preparado en absorber semejante cambio. Este último grupo, es el que nació y se desarrolló naturalmente dentro de la corriente de la informática, la telemática, las redes sociales y la educación a distancia, sumando a sus capacidades la total aceptación de un concepto laboral desamparado, libre, de competencia y en permanente cambio, (como arengaba un conocido referente político empresarial) en permanente “incertidumbre“.

Ha cambiado el escenario ha cambiado la obra y algunos de los “sobrevivientes” no conocemos el nuevo libreto.Asistimos a agónicos destellos de antiguos espacios de poder que hoy están demostrando su inmensa obsolescencia tal el caso de organizaciones religiosas, políticas y sindicales, incapaces todas de conducir hacia un universo más justo y equilibrado.

El virus vino a remarcar nuestras falencias, a demostrar que todos corríamos detrás de una sombra, que la realidad es mucho más etérea de lo que pensábamos, que los acopios tan esforzadamente logrados a nivel financiero están hoy al borde mismo de la evaporación, de la inconsistencia, como la sabiduría impresa en un antiguo libro que se deshace entre las manos de un arqueólogo.

Lo que está a la vista en estos días, es que el cambio se da en forma “violenta” y deja al descubierto la vulnerabilidad de los seres humanos, de las dirigencias de los sectores más poderosos y ordenadores sociales. Muchos quedaremos al costado del camino, muchos ya no tendremos un nicho en “el nuevo orden“, como secuela del Covid-19, quedan cicatrices, quedan sueños muertos, quedan las ausencias.

Por: Gabriel Ballestero

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